Contratos sujetos a Ley Inglesa: ¿Puedo cancelar el contrato por el COVID-19?

Contratos sujetos a Ley Inglesa: ¿Puedo cancelar el contrato por el COVID-19?

Contratos sujetos a Ley Inglesa: ¿Puedo cancelar el contrato por el COVID-19?

La gran mayoría de contratos marítimos, como sabemos y afortunadamente, están sujetos a ley ley inglesa. La consulta por excelencia del sector marítimo a nuestra oficina en Londres estos días ha sido si es posible cancelar un contrato sujeto a ley inglesa por causa del Covid-19. Si bien la respuesta dependerá de cada caso concreto, en general debemos responder negativamente.

No pretendo emitir aquí una opinión jurídica general, ni dar una clase de derecho. Ante el elevado volumen de consultas con la misma pregunta, solo pretendo dar unas pinceladas con lenguaje llano y claro para que los empresarios del sector marítimo puedan tener unas nociones sobre esta cuestión. Luego será cuestión, por supuesto, de revisar cada caso concreto.

Y es que en Inglaterra, uno de los países, sino “el” país, con mayor seguridad jurídica del mundo, lo que no está expresamente pactado no existe. En España suele verse con muy buenos ojos el rebus sic stantibus, es decir, un principio general del derecho que permite a una de las partes evitar las consecuencias de cumplir con un contrato si las circunstancias que existían al momento de firmar el contrato ya no existen en el momento en que se pretende incumplir el contrato.

No deja de sorprender cómo es posible que un elemento tan dañino para la seguridad jurídica puede ser tan bien recibido. Ni que decir tiene que, en Inglaterra, del rebus sic stantibus no se tiene la más mínima noticia, pues todo lo que ataque la seguridad jurídica y la fortaleza de los pactos, no tiene cabida en esta jurisdicción. De ahí que, con razón, el derecho inglés tenga esta supremacía sobre cualquier otro régimen jurídico, y no digamos ya el español, y sea el preferido a la hora de firmas contratos internacionales y, dentro de ellos, los marítimos.

El Derecho inglés no tiene una norma general sobre la fuerza mayor ni posee una definición legal de lo que debe entenderse por la misma, de modo que si el Covid-19 va a ser causa de fuerza mayor, dependerá de lo pactado por las partes.

Bajo ley inglesa pues se requiere una madurez de negociación, de modo que las partes deben incluir todo aquello que quieran que les sea aplicable y no dejar nada fuera. Si lo dejan fuera, se considera injusto que pueda introducirse más tarde por la puerta de atrás, saltándose todos los principios de negociación y seguridad jurídica. Dicho de otro modo ¿si una de las partes hubiera sabido que esa cláusula estaba ahí, hubiera firmado el contrato? Quizás no. Quizás al ver aumentado su riesgo hubiera aumentado el precio a cobrar. Quizás. Y precisamente por esos imponderables, no podemos más que aplaudir esta robustez del sistema legal inglés que impide a los jueces socorrer a una de las partes por haber hecho mal su trabajo. El sistema legal no puede comportarse como un padre que viene a socorrer a un hijo. Al fin y al cabo, no podemos obligar a un padre a escoger entre sus dos hijos, pues, tanto una parte como la otra tienen sus razones (prácticas, económicas, morales, físicas, etc.) de exigir sus derechos contractuales.

¿Qué ocurre entonces si en nuestro contrato no tenemos siquiera una cláusula de fuerza mayor? El sistema legal inglés no acudirá a la ayuda de la parte que gustaría de invocar fuerza mayor. ¿Por qué debería hacerlo? ¿Por qué despertar simpatía por esa parte, pero no por la otra? No tiene ningún sentido. Ni común, ni legal. Una de las partes puede verse privada de cumplir, pero resulta que la otra también tiene sus obligaciones contractuales. De este modo, si no existe cláusula de fuerza mayor en el contrato, la parte que incumple podrá estar en una situación de incumplimiento contractual, de modo que la otra podrá solicitar los daños y perjuicios que considere oportunos.

Muchos contratos marítimos, como los de fletamento, construcción y reparación de buques, etc. contienen una cláusula de fuerza mayor y que incluyen las “pandemias” como situación de fuerza mayor. En este caso, sí podría considerarse como tal y permitir el no cumplimiento del contrato. Pero, cuidado. Esa “pandemia” debe ir directamente al corazón de la obligación contractual.

Me explico. Si mi obligación es la de llevar a cabo tres embarques desde la India hasta España, y el problema que tengo es que los depósitos que deben recoger mi mercancía en destino están totalmente llenos por una bajada repentina de la demanda del producto transportado, dado que la pandemia nos ha obligado a todos a quedarnos en casa y el consumo ha caído en picado, ¿me impide esa pandemia cumplir mi contrato? Parecería que no. Lo que me impide es almacenarla, pero si mi contrato es de transporte, puedo verme obligado a llevarlo a cabo y buscar alternativas, las que sea, para descargar y almacenar en cualquier otro sitio.

Y es que el hecho de que el cumplir ahora con el contrato vaya a costarnos más caro no es una causa suficiente que permita incumplir el mismo. ¿La razón? La ya dicha: si usted quería cubrir esa situación, debería usted haberla incluido en el contrato. Y es que, si se deja de cumplir con este contrato, ¿qué ocurre con el armador? Puede que sea un armador disponente que esté explotando el buque en régimen de fletamento por tiempo. ¿Cómo va a pagar el hire ese armador disponente si su fletador decide incumplir el contrato? ¿Y además por una causa no contemplada en el contrato? ¿Por qué tenemos que mostrar simpatía con una de las partes que incumple, pero no por el resto de partes que se verían afectadas por tal injusticia?

Bajo el Derecho inglés, ¿se puede considerar el contrato frustrado por el Covid-19? La doctrina en el common law nos dice que si como resultado del Covid-19 el cumplimiento del contrato deviene ilegal o físicamente imposible por causa no imputable a las partes, se podrá considerar el contrato como frustrado.

Hablamos aquí de situaciones en las que de forma sobrevenida, algún gobierno de algún país aprueba una nueva normativa que hace que de llevar a cabo el contrato de transporte, cometamos una ilegalidad, esto es, estemos incumpliendo esa nueva ley. En estos casos, se podría excusar el cumplimiento del contrato y la otra parte no tendría capacidad para exigir su cumplimiento o solicitar daños y perjuicios por dicho incumplimiento.

¿Cuál es pues la mejor solución? Sin duda la negociación. Nada impide a las partes posponer de mutuo acuerdo sus obligaciones contractuales o salirse del contrato de mutuo acuerdo con la compensación económica que consideren oportuna.

Pero lo que no es en absoluto recomendable es comunicar que dado que existe una pandemia, vamos a dejar de cumplir con nuestras obligaciones contractuales por el mero hecho de que existe esa pandemia. Como hemos dicho anteriormente, eso podría acarrearnos gravísimas consecuencias. A menos que esa posibilidad de abandonar sin más el contrato haya sido expresamente pactada, deberemos a buen seguro hacer frente a fuertes pérdidas económicas, peores quizás que las que hubiéramos tenido al cumplir el contrato aunque de forma más onerosa.

No se fíen de una concepción generalista y bondadosa de la fuerza mayor. En Derecho inglés, donde prima la seguridad jurídica y la igualdad de las partes, no se va a beneficiar a una parte (y menos a aquella que no supo prever situaciones que iban a afectarle y que no las incorporó al contrato) por encima de la otra. Lo mejor, como siempre, es obtener consejo legal preventivo y cualificado y con ello asesorarse correctamente, en cada caso concreto, de las consecuencias de tomar una decisión u otra bajo la ley inglesa.

 

Dr. Miquel Roca
Solicitor (abogado inglés)
LMA Legal, Londres
mroca@lmalegal.co.uk
www.lmalegal.co.uk