¿Por qué se elige la ley inglesa y el arbitraje en Londres en el sector marítimo?

En numerosas ocasiones nuestros clientes nos piden consejo respecto a si incluir o no en sus contratos una cláusula de sumisión a la ley inglesa y al arbitraje en Londres. Otras muchas, los clientes tienen curiosidad por saber el motivo que lleva a la gran mayoría de contratos marítimos a someterse a esa ley y a ese arbitraje.

El Derecho marítimo está ligado a Londres y la ley inglesa. Así ocurre por ejemplo en la totalidad de contratos de fletamento. Todos, a nivel mundial, se someten a la ley inglesa y al arbitraje en Londres. También así ocurre en contratos de construcción y reparación de buques, en contratos de transporte de mercancías, en contratos de compraventa internacional de mercancías, en contratos de la industria del gas y el petróleo y el largo etcétera de contratos que los abogados maritimistas solemos redactar.

Si bien son varios los factores que han llevado a Londres a conseguir colocarse como líder mundial en la resolución de las disputas marítimas, si tuviera que destacar uno solo ese sin duda sería la seguridad jurídica. La capacidad que ofrece la ley inglesa, que no es capaz de ofrecer ningún sistema, digamos, continental codificado, de poder prever desde un momento muy inicial cómo va a acabar el asunto.

En todas las jurisdicciones iberoamericanas los jueces son libres de decidir los asuntos que a ellos se les someten como mejor consideren oportuno. No digamos ya los árbitros. A penas tienen ningún tipo de límite. Tampoco lo es la jurisprudencia, que en Derecho marítimo sencillamente no existe, o existe en puntos tan puntuales que resulta una triste anécdota.

Siempre he pensado que un empresario del sector lo que quiere y necesita es predicción. Saber si va a ganar o perder. En nuestras jurisdicciones siempre podemos encontrar sentencias contradictorias. En Inglaterra eso es imposible. En nuestras jurisdicciones “puede sonar la flauta”. En Inglaterra eso es imposible. La ley inglesa ofrece al empresario seguridad, la capacidad de identificar el riesgo y asegurarlo. Lógicamente todo empresario quiere ganar, pero no hay nada peor para un negocio que la incertidumbre que además puede sostenerse durante décadas. Tiempo que es desconocido en el arbitraje londinense, el cual puede resolverse entre seis meses y menos de dos años en función de la complejidad del asunto.

Es por ello, por la doctrina del precedente, por la obligación de jueces y árbitros de aplicar las sentencias anteriores (remontándose incluso a siglos anteriores), que un empresario siempre va a preferir aplicar la ley inglesa y someterse al arbitraje en Londres, que no someterse al tenebroso terreno de aquellas jurisdicciones en la que un juez no está vinculado por un pronunciamiento anterior, sin experiencia en la resolución de disputas marítimas y sin volumen suficiente que pueda permitir consolidar una experiencia suficiente de jueces y árbitros en la resolución de este tipo de disputas.

Hay quien dirá que Londres es muy caro. Esta afirmación es una banalización. Un abogado en Londres puede facturar tanto como uno de Buenos Aires. Pero existe una ventaja competitiva de Londres que nadie en el mundo iberoamericano tiene: el tiempo. La Ley inglesa goza de un sistema de apelación más restrictivo que cualquiera de los nuestros, y ello hace que el Court of Appeal apenas tenga un par de cientos de asuntos cada año, para todo el país. Esa cifra es quizás la que diariamente se produce en cualquier juzgado de segunda instancia de cualquier país latinoamericano. En Inglaterra, se page mucho o poco, se paga durante un periodo muy corto de tiempo. En Iberoamérica podemos estar litigando durante décadas. Cabría preguntarse pues sobre ese coste de tiempo y de oportunidad para tras ello concluir que Londres es en realidad más económico.

Y si me permiten terminaré con una breve mención al Brexit, pues mucho es el debate que ha generado es especial para quienes desearían que Londres dejara de ser la capital mundial del arbitraje marítimo. El Brexit no va a afectar en nada a los arbitrajes marítimos: sus árbitros y jueces, que durante siglos han sido y siguen siendo de lo mejor en materia marítima, seguirán siendo los mismos con o sin Brexit y Londres seguirá por ello siendo el centro mundial del arbitraje marítimo.

 

Dr. Miquel Roca
English Solicitor
LMA Legal, London.
mroca@lmalegal.co.uk
www.lmalegal.co.uk